Mesón Compostela, Ribadeo

Pues aburridos estábamos ya de estar por casa que decidí llevar a mi novia a Ribadeo a hacer una visita sorpresa. Siempre quiso ir y qué mejor momento que ese que estábamos por Navia para acercarnos hasta allí. También tenía ganas de probar un cachopo gallego.
Dimos un paseo por Ribadeo y nos sorprendió lo pequeño que era. Creíamos que era un poco más grande, y también nos sorprendió que hubiera tan pocos sitios para comer sin necesidad de coger el coche. Afortunadamente tienen carteles con un mapa del pueblo indicando dónde hay restaurantes y otros lugares de interés, pero tan raro nos pareció que cuando acabamos de comer nos encontramos con un grupo de 4 personas que nos preguntaron precisamente por un sitio para comer.
Vi en el mapa un restarurante con buena pinta y nos dirigimos a él. Estaba al final de la calle San roque e íbamos fijándonos en todos los sitios que veíamos. Llegamos y quedamos asustados con los precios de los platos sin iva. El lugar era muy pijo y decidimos no entrar, así que nos dimos la vuelta a buscar uno que habíamos encontrado más modesto por el camino.

El lugar se llama Mesón Compostela. A mi novia le gustó porque el edificio es muy guapo, antiguo y pintado de rojo. En la carta no tenían gran cosa pero lo suficiente para nosotros. Entramos y pedimos solomillo. Yo a la salsa a la pimienta y mi novia al cabrales. El solomillo es una buena pieza de carne y muy gruesa, tierna por fuera y muy dura por dentro porque está cruda. Yo no soy de los que le gustan la carne cruda, pero he de reconocer que está muy sabrosa. Vino acompañado de unas patatas y, aparte, estaba la salsa, en un cuenco metálico.
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Vinatería el Estanco, somió

¿Te acuerdas de esta entrada?. De los mejores cachopos que he probado en mi vida. Tierno, bien hecho, buenas patatas… se me hace la boca agua de pensarlo. Intenté llevar a mi novia varias veces pero siempre había pegas o estaba cerrado. Con compañeros de trabajo también había pegas, sobretodo porque estaba el lugar lleno. Un día, cansados de que no cogiera el teléfono, fuimos hasta allí a reservar mesa directamente, pero había un cartel diciendo que estaba en obras todo el mes de mayo. Pues nada… a esperar. Ahora volvimos a llamar por teléfono pero decía que no existía el número, así que fui a reservar mesa. El sitio estaba cerrado pero había gente dentro. Hablé con ellos y reservé sin problema.
Pero la sorpresa fue mayúscula cuando llegamos y encontramos el sitio sin apenas mesas en comparación a antes. Resulta que el sitio es ahora una Vinatería. !Ay, Dios! ¿Y ahora? Ahora nada… nos sentamos y miramos la carta que tenían en una pizarra en la pared. Tienen muy pocos platos; Alrededor de 7 u 8, y la mayoría es lo típico de una vinatería: Tabla de quesos, jamón cortado, etc.. Tienen mollejas pero solo los fines de semana. Bueno, ya que estábamos ahí pedí solomillos con manzana y una compañera pidió patatas con huevos y chorizo.

Tardaron mucho en traernos la comida. Entre 20 y 30 minutos. Menos mal que el ambiente es muy bueno y es agradable. Cuando trajeron los platos entendí por qué tardaron tanto. Debió de esforzarse y poner mucho esmero en hacer los platos. Todos los detalles muy cuidados, con arte y una buena presentación. Las patatas debió de haberlas pelado y cortado en ese mismo momento, con lo que se notaba la frescura. La manzana más de lo mismo y la carne estaba en su punto; muy tierna y bien frita. La comí despacio para disfrutarlo. El detalle de la manzana es algo que nunca vi. Estaba caliente, así que algo hizo con ella, y le da un sabor especial a la carne. A mi me gustó. Le daba un toque dulce sin destrozar el sabor de la carne. También lleva cebolla caramelizada que no me causó ningún impazto. Está como detalle y acompaña el plato, pero no vi que aportase mucho sabor.
Cuando vi la cantidad de sal gorda que echaron por encima, me asusté pensando en lo salado que debía de estar, pero no era así. Aún así, sé lo peligroso que puede llegar a ser la sal, así que elegantemente aparté la mayor parte.
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la casa Azul, somió, otra vez

Si la intención era ir a las terrazas de el pery pero no pudo ser. En cuanto llegamos vimos el cartel de “Cerrado”. Pues nada, nos vamos a El Mancu. Y cuando llegamos… cerrado. Al Estanco!!! pero cerrado. Y también el National Geographic. Al parecer nadie come los miércoles. Dimos una vuelta y encontramos abierto las delicias, así que aparcamos y entramos. Pero cuando vimos los precios empezamos a caminar despacito hacia atrás, sin llamar la atención. Nos montamos en el coche y pa otro sitio. Al final fuimos a la casa azul. Después de 3 cuartos de hora y muertos fame, entramos y pedimos a bloque.

De entrantes pedimos Queso provolone a la parrilla con putanesca (salsa picante) que a pesar de que la camarera dice que pica, a nosotros no nos picó, pero estaba muy rico. También pedimos Pimientos rellenos de carne, que la verdad me sorprendió de lo rico que estaba. Es un pimiento relleno de carne, bañado en una salsa Bechamel. Yo incluso mezclaba estos pimientos con el queso fundido, pero realmente es para comerlo solo. Muy rico. Lástima que con el hambre que teníamos se me olvidó sacar alguna foto. Así que creerme e ir a probarlo.

Luego pedimos cada uno una cosa distinta. Yo pedí lo mismo que la otra vez: Una milanesa con tomate, queso y jamón por encima. Muuy rico. Otro pidió un solomillo en salsa de… no recuerdo el nombre, pero era de queso. La carne muy tierna y jugosa, todo hay que decirlo. Me dio a probar y merecía la pena pedirlo. Mi otro compañero pidió Lasaña de berenjenas. Esta vino al rojo vivo y tuvo que esperar para poder comerlo, pero creo que le prestó. Las patatas estaban un pelín crudas, como si hubieran tenido prisa en hacerlas. En cambio la carne estaba bien. Seguir Leyendo …