La estancia, parrillada en La Guía

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Esta vez fuimos a celebrar el cumpleaños de un colega y como somos muy de parrillas y barbacoas, decidimos ir a una parrillada y que nos lo hagan, que ya está bien de tanto hacerlo y fregarlo, ¿no?
Fuimos a La Estancia, en donde antiguamente era El Muñó, en La Guía. Los que son de mi quinta o mayores o estudiaron en el Instituto de El Piles saben cual es.
El sitio es muy acogedor aunque sería de agradecer que no dejaran fumar. Que fume alguien no hay mucho problema, pero cuando es un local cerrado, con parrilla y encima todo el mundo fumando, empieza a ser un ambiente muy cargado.

Curiosamente, no todos han pedido una parrilla de carne. La novia del colega cumpleañero es vegetariana y pidió parrilla, pero únicamente de vegetales. Una buena cantidad de vegetales metidos al calor de unas brasas que las cocinó, supongo que bien, y que por la cara que ponía la comensal era bastante abundante y bastante bueno. Ignorante en los menesteres vegetarires no me atrevo a opinar, pues sabiendo lo que me venía aquel plato me parecía insustancial y con pinta de pasar fame, pero si ella es vegetariana y le gustó, pues perfecto para ella, me alegro enormemente por su decisión. En la foto se puede ver la pinta y así animar a otros vegetarianos a visitar estos lares parrillires sabiendo que no es solo carne lo que se cocina. Además, la camarera te ayuda y te aconseja en todo lo que puede.

Nosotros nos pasamos pidiendo. Siempre ocurre igual. Primero pedimos para picar unos entrantes, que en este caso fue unos entremeses calientes consistentes en un poco de todo: Calamares fritos, chipirones, croquetas, gambas a la gabardina y alguna empanadilla de bonito con tomate. Los calamares un poco salados para mi gusto, pero por lo demás, bien. Las croquetas muy suaves y crujientes y los chipirones bastante jugosos. El limón adorna muy bien el plato pero no era útil para echar en los calamares (perdió su función gastronómica al pasar a ser decorativo). Caliente estaba todo bastante bueno, pero frío empieza a perder mucho de su encanto. Es posible que después de comer todo lo que hemos comido se llegue a pensar que estos entrantes sobraban. Si… es posible.

La parrilla vino dividido en varios platos. Primero nos trajeron un platín con el chorizo criollo. Estaba cortado en rodajas y estaba caliente. Cada día estoy más convencido de que el chorizo criollo no es lo que más me gusta. Lo como y me presta pero no lo pediría. Prefiero otros sabores. Aunque el de La Estancia estaba bastante bueno. Al poco nos trajeron una cazuela con la morcilla matachana y… ¡Ho! ¡eso sí! Fue probarlo y recordar al momento lo que me gustaba untar en el pan un montón de esta morcilla y saborear su enorme sabor. Un sabor que no desaparece tras cada bocado y que las papilas gustativas no llegan a acostumbrarse, dando una explosión de sabor en cada mordisco y una satisfacción plena de que la Tenia Solitaria alojada en el duodeno queda satisfecha.Mayor alegría fue cuando los comensales presentes decían que no les gustaba la morcilla y que pasaban de ella. Incluso alguno me dijo alguna vez que le repetía demasiado. Qué suerte, pensé, lástima que a mi no, pues volvería a saborearlo de nuevo (sí, sé que suena a gochada, pero no se me negará que alguno de los que leen esto no dijo alguna vez “mmm… qué rico estaba” cuando se le repitió algo, ¿verdad?).

Y al poco, dos platos parara 3 con la carne. A pesar de que estaba cortado en trozos y no parecía mucho, llenó bastante y sobró. Aunque también es que nos llenamos con los entrantes y el chorizo y la morcilla (he aquí la razón de por qué dije que pedimos demasiado). Costillas, churrasco, chuletas… todo mezclado y con un gran sabor. Poco hecho a priori pero que pedimos hacer un poco más para los que le gustaban más hecho. Un buen sabor, textura y ternura. Un buen sitio para ir a comer parrillada y por eso ya hemos ido muchas veces. Con ese juguín que le sale de la carne poco hecha… Un poco salado sí que estaba y creo que sobretodo las costillas. Una lástima porque tenía que ingerir agua cada poco y eso me llenaba aún más.
Las patatas no eran gran cosa, pero tampoco estaban malas. Un buen complemento para acompañar a la carne. No lo recuerdo saladas y sí bien fritas por fuera y cocidas por dentro.

Un sitio bastante acogedor. La camarera nos atendió muy bien e incluso se prestó voluntaria a hacernos fotos cuando vio que las estábamos haciendo nosotros. Es posible que repitamos pues siempre hemos estado bien atendidos y hemos salido bien contentos de ahí. Volveremos.

Localización: Avda. Jardín Botánico, 124 33203 Gijón
Teléfono: 985.13.23.82
Zona Fumadoras: Lugar de reunión de fumadores pasivos anónimos.
Parking: No. Una vuelta por la guía o aparcar en el Eroski.
Página web: http://www.sidrerialaestancia.com/
Coordenadas GPS: 43.533523, -5.633666

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