El Rincón de Milio

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Pues no tengo yo comido pizzas en este sitio. Lo que pasa es que antes se llamaba de otra manera: Antes era el Varigotti. Pero cerró… Luego pasó a llamarse “La cátedra del buen yantar” y ahora es una sidrería lleno de ambiente llamado El Rincón de Milio. En google maps aparece como La cátedra del buen yantar.
Fuimos a comer ahí 4 personas con intención de comer de picoteo y tomar algo de sidra. Pedimos mejillones a la marinera, morcilla matachana, calamares frescos y un cachopo. De postre: chorizos a la sidra.

En principio nos llegó los calamares y los mejillones. En realidad no sé si llegó en este orden, pero trampeo para colocar en un mismo párrafo dos imágenes. Es que de los mejillones puedo decir poco. No es un manjar para mi y probé la salsa marinera que llevaba, y como no me gustó, no quise seguir. Ellos decían que a pesar de estar un poco líquida para su gusto, les gustó. De lo que sí puedo hablar es de los calamares, frescos como ellos solos y muy ricos. Crujientes y rebozados con perejil como mínimo, aunque igual también con ajo. Durillos y muy sabrosos. Lástima de tener tan poco limón, ya que a mi me encanta echarles limón asgaya. Pero a pesar de estar sin limón, estaban tan buenos que no los eché de menos. Incluso invitaba a acompañarse de un poco de pan a modo de bocata calamares. Sin duda, cuando vuelva pedíré los calamares.

Al breves… ¡la matachana! No estaba muy fuerte pero sí que estaba buena. Sabor celestial en las papilas gustativas de un mortal. Porque ya lo dijo Dios: “No solo de pan vive el hombre, echai matachana, nin“, o en la carta de Pablo a los corintios: “Queridos Corintios, de la que venís me traéis tabaco del abrevadero vacas. ¡Y hielo! y ya puestos, mochila matachana! ;D Bss. Pablo”. O jesús, en el día del milagro de la multiplicación del pan y la morcilla: “Racionarlo bien, que tien que dar pa todos”, o su discurso en la última cena: “Comed y bebed todos de él, pues este es mi pan y su sangre, sangre derramada por gochos el día de San Martín…”. Así que ya sabéis: “Bienaventurados los que comen morcilla matachana, porque ellos la disfrutarán toda la tarde”. En fin… nunca doy con una buena descripción de la morcilla matachana, pero es que ¿qué decir de ella? ¿qué está muy rica? pues pa eso pongo paridas y relleno. ¡Ah! ¡¡lleva patatas y están bestiales!!

Y ya, pasada la fiebre de la matachana, ¡el cachopo! Cachopín, que era el hermano pequeño de cachopo. Eso sí, rico como ello solo. Muy crujiente el rebozado y nada fuerte y la carne tierna tierna. Uno de los cachopos más ricos que comí, pero pequeño. Si no tuviera la ensalada y lo abarcase el cachopo, sería bestial. El pimiento quedó bien, muy bueno para acompañar y las patatas estaban riquísimas. El cachopo quedó en ridiculez cuando lo partimos en 4, pero así pudimos probarlo todos. Relleno de Jamón y Queso, sabroso de principio a fin. A mi me gustó bastante. Igual lo repito pero sin compartirlo con mucha gente. Después de lo que dije de la morcilla, esta descripción me sabe a poco.

Nos habíamos preparado para comer el cachopo como plato fuerte, pero como nos supo a poco, pedimos 2 raciones de chorizos a la sidra. Esto fue demasiado. De haberlo pedido, teníamos que haberlo pedido al principio. Una gran cazuela de barro lleno de una mezcla de sidra y grasa de chorizo y flotando, unos cuantos chorizos y patatas. Las patatas bestiales, pero los chorizos no tanto. Eran chorizos pequeños y muy duros, demasiado duros. Y demasiada salsa, aunque no sé si es bueno o malo… pero de los chorizos sí que no nos gustó. Incluso llegaron a sobrar, porque ya era mucha comida y porque no nos dio más por ellos. A nosotros nos gustan los chorizos normales, de una mano de largo y cortado en trocitos, que todo ello tenga su sabor. Y blandos, que se deshagan en la boca soltando todo su sabor. Aunque después de comer lo que comimos, meternos unos chorizos fue de exagerados.

De postre tomamos, mi novia y yo, tarta de nuez y arroz con leche, respectivamente. La tarta de nuez sabía a lo que anuncia y era muy espesa. El primer bocado da mala sensación, pero cuando el paladar se hace con ello, ya está incluso buena. El arroz con leche estaba muy cremoso y muy bueno, con granos grandes y tiernos.

Pues toda esta comida fue en una sidrería, con gente viendo el fútbol. A pesar de haber jaleo, no molestaban, y como ya no se podía fumar, la comida supo a comida y el ambiente era respirable. La sidra estaba muy buena, pues cabe destacar que es de trabanco y la comida muy buena, como para repetir sin dudarlo si me lo proponen.

Localización: Pablo Iglesias, 68
Teléfono: Pues no sé. Demasiado nuevo y no hay información ‎
Parking: No. A aparcar por el coto.
Página web: No.
Coordenadas GPS: 43.535895, -5.65072


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1 comentario

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  1. No vayan a este lugar! es el peor restaurante en el que he estado. Un servicio horrendo y la comida peor aun.
    Hay muchos mas lugares mejores… no gastes tiempo y dinero aqui.

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