Chuletón en el Llagar de Cabueñes

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Creo que no hablé de este sitio a pesar del buen trato recibido. ¡Ah! Tan solo dije que fuimos al llagar de cabueñes en la entrada Protesta contra Abuso, es cierto, que estaba enfadado porque en los restaurantes nos decían que teníamos que pedir menús especiales para grupos por ser muchos y había que comer menos y pagar mucho más. En este sitio nos trataron muy bien e incluso nos dieron una carta para pensarnos lo que íbamos a pedir para decirlo luego por teléfono y tenerlo listo para el día acordado.
Recordé este sitio tan rústico porque quería hacer un homenaje a una compañera de clase que es de Navarra, la cual quería comer Chuletón. ¿Quiés chuletón? ¡Toma Chuletón! y a sabiendas que ahí no hay Cachopo fui con toda la intención de comer chuletón, y joé, que chuletón! Harto de chuletón por una temporada… en fin, no adelantemos acontecimientos.
Como comencé diciendo, es un sitio muy rústico, hecho entero de madera con muchos adornos, una atmósfera de leña ardiendo y unos camareros vestidos con los trajes regionales de Asturias (aunque sin escudo en la espalda). Curioso fue pedir mesa para no fumadores y estar casi lleno. Es curioso como dicen que van a perder tantos clientes y luego hay más clientes que no fuman que los que fuman. Un lugar muy acojedor e íntimo. Me llamó la atención la atmósfera tan… tan… respetuosa. El grado de luz era baja pero sin llegar a adormecer y el ambiente… no sé explicarlo… había tanta gente y tan poco ruido. Normalmente en sitios con tanta gente hay muchísimo barullo pero aquí era genial sentarse y hablar.

Lo primero que pedimos fue la morcilla Matachana porque después del sábado pasado tenía ganas de volver a comerla.

    !Ho, morcilla, morcilla,
    Morcilla que pasas por mi paladar
    hasta el estómago llegar
    !Ho, morcilla, morcilla,
    del duodeno al recto todo un placer,
    pero no hay nada como saborear,
    esa sangre visceral,
    esa cebolla comer,
    ese pellejo apartar,
    y huntar ese juguín que sobra y que todo el mundo quiere pero solo el más rápido, el más fuerte, el más caradura se lleva con el pan.
    !Ho, morcilla, morcilla,
    !Ho, morcilla… morcilla…


Qué poético salió, ¿verdad? ¿Tengo que dar más explicaciones de cómo estaba? Por 3 euros nos dieron la cazuela con 2 morcillas y bastantes patatas. Pero a mi, más que en las patatas, me gusta huntarlo en el pan. Lástima que en la foto no se ve muy bien. Parece un plato enorme de patatas, pero ahí debajo de la patatasfera hay un núcleo semisólido de buena morcilla matachana.

Luego pedimos el chuletón. A mi me pareció buena idea pedir, por 32€, un chuleton de Buey de 1Kg para compartir y para acompañar, una salsa de miel con setas, que también llevaba pimiento y algo de cebolla (2,20€). La salsa estaba caliente y olerla no fue una buena idea. No olía precisamente bien. Pero al probarlo comprobé que sabía mucho mejor que olía. Cuando llegó la carne suspiró un “jolines” porque se lo habían traído cortado en trozos. Supongo que estaba esperando por un monochuletón unipiecil. Aún así, fue el único jolines que se oyó. Trozos de carne muy jugosos y grueso, muy grueso, no sabía qué era alto o ancho. Había trozos más hechos y otros trozos menos hechos, así que había a gusto de todos los comensales. El plato era tan grande que para sacar la foto tuve que poner un billete de 5€ al lado pata tener mejor referencia, pero no salió muy bien en mi móvil. Algunos trozos estaban churruscados pero no desfiguraban el sabor. Debían de tener unas buenas brasas de leña. Y además, eran trozos tan anchos que por dentro seguía bien hecho. Ahora recuerdo que nos preguntaron si lo queríamos en su punto, ya que poco hecho saldría muy crudo por culpa del grosor. Por mi parte, acertaron. Debajo del montón de carne se podía ver un poco de ensalada con tomate, lechuga, cebolla y algo de zanahoria. Prestó acompañarlo, pero más prestoso fue rebozar la carne en la salsa de miel que ayudaba a pasar la comida por el esófago y endulzada una carne ya de por sí sabrosa y tierna. La pena, que muy pena, fue que sobrase.

De postre, arroz con leche y luego café. No sé si fue buena idea el arroz con leche. Estaba muy bueno. En su punto diría yo, pero igual fue abusar un poco ya que era un bol bastante grande. Creo que algo frío que favoreciera la digestión hubiera sentado mejor. ¡O bicarbonato! Aún así, no sentó pesado ni mal, por lo menos a mi, aunque tardara casi 24h en poder volver a probar bocado. Tampoco se me dejó bostezar porque era pegadizo. Como dijo un día el profesor de materiales: “Si tú bocias, yo bocio y aquí acabamos bociando todos” (si no me reí en alto al oir esto fue porque me pillo tan de sorpresa que tardé tiempo en procesar lo que dijo y luego no era plan de descojonarse.

Es curioso… empecé la entrada diciendo que no volvería a comer carne en una temporada, pero la acabo con ganas de volver a comerla, salibando y fabricando jugos gástricos. La verdad es que estaba buena. Y es un buen sitio para ir por el verano, a tomar unas botellas de sidra, con unos pinchos y sentados en la terraza. Y cerca, aunque haya que ir en coche, no está muy alejado. Mismamente desde la carretera general se ve bien.
¿Para repetir? Por supuesto, pero no es un sitio para ir solo, ni acompañado de la pareja. Es para ir con amigos y disfrutar del lugar, la comida y el ambiente.

Localización: Carretera Villaviciosa, S/N, 33394 Gijón
Teléfono: 985.13.36.31 ‎
Zona Fumadoras: Sí.
Parking: Si.
Página web: http://www.llagardecabuenes.com
Coordenadas GPS: 43.519600, -5.607646


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4 comentarios

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  1. Servicio realmente desastroso: una hora para 4 cosas que pedimos. Las bebidas nos las trajeron 15 minutos despues de la comida y porque protestamos. Nos trajeron un plato equivocado y otro ni siquiera nos la trajeron. Eso si, nos lo intentaron cobrar, tras otros diez minutos la camarera intentando teclear la cuenta en la maquinita… Lo de las equivocaciones al traer la comida era normal, la camarera hablaba mal nuestro idioma (por el acento parecía de Europa del Este), y parece que tampoco lo entendia, cosa que por supuesto mas que culpa de ella es de quien la contrato para un puesto que a duras penas podria desempeñar

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  2. Artime, lo que cuentas es poco comparado con lo nuestro. Esperamos hora y media para que trajeran simplemente la ensalada y el pastel de cabracho, todo escaso, y otro cuarto de hora para una parte de la parrillada, que encima traia un lomo que no venía en la carta y que tenía un trozo mordido, asqueroso, pasaron otros veinte o treinta minutos para que trajeran el resto, que no tenía nada que ver con lo que ofertaban y encima estaba duro, claro, tenían lleno casi total y no podían con todo, en fin de pena, el camarero no hacía más que quejarse (en vez de quejarnos nosotros) , que si los explotaban, que si eran pocos, que si pagaban una mierda…. En fin no vuelvo en mi vida, y os recomiendo que no vayais a pagar una pasta y comer una mierda

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  3. fuimos a cenar, fue totalmente desastroso, la comida de pena, el personal incompetente, y encima el gerente que se cree un verdadero profesional dando lecciones de hosteleria cuando en realidad lo que tendria que hacer era aprender un poco de los buenos profesionales que contrata, a los que humilla y ni siquiera les paga su buena labor, asi que con razon echan a correr. lo que le queda a este señor es contratar a gente sin papeles sin experiencia que no le atienden bien el negocio y que encima estan explotados y ganando una miseria con unas condiciones laborales humillantes, ya nadie quiere trabajar alli asi que os recomiendo que ni entreis porque perderiais tiempo, dinero y encima os moririais de pena viendo a la gente sufrir

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  4. Este sitio deshonra a Gijón y a la gastronomía asturiana. Mal la cocina. Mal atendido (la culpa no es de los camareros y los parrilleros, que no tienen formación, sino de quien los ¿contrata?), mal servido y, sobre todo, mal gestionado. La atención al cliente es fundamental y en este sitio brilla por su ausencia. Hay restaurantes chinos que dan un trato más cercano. Y para ser un llagar, deberían saber que la sidra no debe saber a vinagre.
    Lo peor de todo, es que es un sitio caro. En Gijon engaña a poca gente. Pero claro, los que vienen de fuera ven el cartel de “llagar” y se la cuela. Penoso.

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