Cachopo en el Grand Mistral

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El Grand Mistral es un crucero en el que nos embarcamos para ir a celebrar la luna de miel. Un gran barco en donde lo pasamos muy bien. Espectáculos, piscina, buen tiempo, humoristas, restaurantes, etc. todo pensado para pasar unas buenas vacaciones. Por decir algo malo: El camarote era enano, pero bueno, para lo que estuvimos ahí… pero teníamos camas supletorias para guajes que, aunque estaban plegadas, ocupaban mucho espacio e impedían entrar y salir de la cama. Única pega, junto al aire acondicionado que no se podía apagar, pero claro… sin ventanas… Por poner pegas, que todo fue genial!
Por las noches estábamos obligados a ir a cenar al restaurante. Digo obligados porque en el resto de las comidas (desayuno, cafe de mediodía, comida, merienda y comida de medianoche… vamos, que estás todo el día comiendo) podías ir a comer a donde quisieras (hay varios sitios a donde ir). Tampoco te obligan a ir a cenar, pero si tienes fame, ye lo que hay.
Ahí tienes una carta. Suelen ser platos muy variados con un entrante, primer plato y segundo plato. Las camareras muy atentas y la comida muy bien preparada. Incluso puedes repetir. Hemos comido de todo: Cordero, solomillo, secreto ibérico… merluza, marisco… sopa de marisco, de pollo…
Pero el último día veo algo que me llama la atención en la carta: MILANESA DE IBÉRICO RELLENA DE DÚO DE JAMONES Y QUESO.
¡Coñe! milanesa es un filete empanado…, pensé, ¡esto es un cachopo en toda regla!
Y como no, lo pedí, lo disfruté y no repetí porque me llené con el primer plato repitiendo dos veces. A ver quién puede decir que ha comido cachopo a bordo de un crucero disfrutando de la alta mar y vislumbrando noruega por el ojo de buey. Todo un espectáculo.
Y aunque estaba bueno, no era el mejor cachopo que probé. Claro que no era un cachopo propiamente dicho. Eché de menos unas cuantas patatas y, por supuesto, más queso.

Y por si te lo preguntas: ¿Qué repetí de primero sabiendo que de segundo había cachopo? Respondo gustosamente: Sopa Fría de Naranja y Mango. Pensaba que iba a ser una especie de Gazpacho de Fresa, como ya tomé otra vez, que no dejó de ser un gazpacho normal con un ligero sabor a fresa. Pero en este caso era realmente una sopa fría de Naranja y Mango. Siempre pregunté a las camareras qué es la comida, ya que a veces ponen nombres rarísimos y me aconsejaron muy bien. Lo trajeron y lo probé. Me preguntaron qué tal y mi respuesta fue “Esto es un postre”. Estaba muy dulce, frío, sabroso, muy sabroso. En cada cucharada se empapaba toda la boca de un sabor fuerte de Naranja y Mango. Muy muy rico… y claro, repetí. Ahora que lo pienso, lo echo de menos. ¡¡Qué rico estaba!!

Y así se pasó la luna de miel… recordando las palabras del humorista que dijo “No habría que pagar tasas por el barco. Habría que pesar al pasajero al subir al barco el primer día y pesarlo al bajar el último día y que pague por kilo engordado”. Exagerado lo que se come. Curiosamente, adelgacé…

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